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9.04.2012

PORQUE CONSUMIR CARNE NO ES #ECO

Este articulo va dedicado a todos aquellos que alguna vez se han preguntado, ¿porque la dieta vegetariana es buena para el planeta?
Existen un gran numero de razones tales como Seguridad alimentaria, calentamiento global, salud, ética y filosofia...entre otros
Con respecto a este tema Enrrique Zavala escribio un texto muy interesante que vale la pena que ustedes lean, porque si al igual que yo cada dia buscan una forma de ser mas ecológicos, este articulo puede llegar a ser muy revelador.

Gracias de nuevo por su compañía y por preguntar, recuerden que si no se algo, simplemente lo averiguare y compartire con ustedes para que el conocimiento se difunda y transforme.
Feliz martes mis amig@s.


La Voracidad de la Carne
Por Enrique Zavala (*)
Comer carne calienta el planeta, consume mucha agua y desperdicia los terrenos de cultivo y es la principal  causa de la deforestación.
La ganadería a nivel mundial contamina más que el sector transporte, por eso comer carne contribuye mucho al calentamiento global, tanto así que ahora hay toda una corriente para dejar de comer carne de animales que se denomina vegetarianismo ambiental.
Una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, The Lancet, publicó el año pasado una investigación que revelaba los grandes impactos de la dieta carnívora humana sobre el calentamiento global.
El informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de las Naciones Unidas, establece que la ganadería genera el 18% de los gases de efecto invernadero del mundo, estando sólo por debajo de la industria que provoca el 19,4% de esos gases. Así, la ganadería estaba por encima del sector transporte que en su conjunto genera el 13% de los gases contaminantes responsables del cambio climático en el planeta.
La ganadería deforesta, usa fertilizantes químicos en los cultivos que se destinan a la alimentación de los animales que luego van a las mesas de los humanos, y los rumiantes expulsan gases de sus fermentos intestinales altamente cargados de metano, uno de los principales gases de efecto invernadero. Estudios realizados estiman que los agroquímicos y las ventosidades de los rumiantes, como los vacunos, acaparan el 60% del daño que provoca la ganadería al ambiente.
Mientras algunos proponen la ganadería intensiva como solución, Tony McMichael, investigador del Centro Nacional de Epidemiología y Salud Pública de Australia cree que la única manera de disminuir con éxito las emisiones contaminantes de la ganadería, es haciendo que los países desarrollados reduzcan la carne que consumen. De hecho en esos países se come en promedio 220 gramos de carne por persona al día, mientras que en los países africanos el consumo es de 31 gramos y la media mundial alcanza los 110.
McMichael, citado por una publicación española, cree que en el año 2050, donde habrá 850 millones de personas más en el mundo, la media de consumo de carne debe ser de 90 gramos día por persona en todo el orbe para que el deterioro ambiental sea controlable.
La deforestación que produce la ganadería para la producción de forraje es grande. El mismo estudio revela que la tercera parte de las tierras agrícolas están destinadas a cultivos forrajeros y en América Latina son el principal motivo de deforestación. En Centro América se ha perdido el 40% de las áreas forestales en 40 años, en los que la ganadería ha crecido grandemente.
Los datos de la FAO establecen que la ganadería latinoamericana crece en los últimos años a un ritmo de 4%, más que el promedio mundial que no llega al 2%. Los especialistas de la FAO para esta parte del mundo aseguran que ese crecimiento es el que genera deforestación.
Los cultivos de soya en Brasil, pueden considerarse como los principales deforestadores. La gran producción de este grano allí y en Argentina los ha llevado a ser grandes exportadores, pero no para el consumo humano. La soya de Latinoamérica es utilizada primordialmente para la alimentación del ganado de países que no tiene suficientes terrenos agrícolas para cultivos forrajeros.
Patricia Muir, de la Universidad de Oregon, en los Estados Unidos, publicó estudios que revelan que con la misma cantidad de grano que se necesita para producir carne de vacuno suficiente para dar de comer a una persona se podrían alimentar a 8 ó 9. Por eso, para algunos, en estos años de escasez y hambrunas en el mundo, es una maldad elevar los consumos de carne.
Los cálculos de especialistas establecen que si todos fuéramos vegetarianos los cultivos actuales en todo el planeta alcanzarían para alimentar a 6,000 millones de personas, y si los consumos mundiales de carne fueran como los de los países desarrollados únicamente alcanzarían para 2,600 millones, menos de la mitad.

Consumos de agua
El consumo de agua es también un punto clave para considerar el vegetarianismo a favor del clima del planeta. Se estima que esto puede ser vital en zonas que serán afectadas fuertemente por el estrés hídrico que ya se deja notar y que será evidente en la década entrante. Ya en nuestro planeta 1 de cada 3 humanos vive en zonas donde el agua es escasa.
Una publicación madrileña establece que el agua utilizada para dar de beber a los animales o para regar a los campos de cultivo destinados para alimentar ganado "resulta varias veces mayor que 1a usada para conseguir la misma cantidad de alimento vegetal".
La revista Hydrology and Earth System Sciences hizo una revelación: producir un kilo de cereal necesita usar entre 0.8 y 1.3 metros cúbicos de agua, mientras que producir un kilo de carne de vacuno requiere 12.6 metros cúbicos, diez veces más.

El libro "La revolución de la alimentación" de John Robbins, señala que "se puede ahorrar más agua no comiendo un kilo de carne que dejando de ducharse durante un año entero". Eso tiene su fundamento en cálculos realizados que establecen que la dieta de un vegetariano promedio requiere un consumo de agua de 1,100 litros de agua por día, mientras que el de un no vegetariano en los Estados Unidos requiere 16,000 litros de agua por día.
No coma carne de vacuno
Desde 1980 hasta el año 2002 el consumo de productos ganaderos se habían multiplicado por 3.
El periodista Miguel G. Corral, dice en uno de sus artículos que los chinos ya no quieren comer arroz, ahora que ven mejorar sustancialmente su situación económica, con un crecimiento promedio de su PBI del 8%. El consumo de arroz ha disminuido -dice- pese a que sus población ha aumentado hasta alcanzar 1,300 millones de habitantes. Mientras que desde 1980 hasta ahora el consumo de carne se ha cuadriplicado.
En ese contexto un vacuno requiere demasiado consumo de alimento para la producción de carne. Una vaca requiere 30 kilos del mejor de los alimentos forrajeros para aumentar un kilo en su peso, mientras que los especialistas en ganadería aseguran que un cerdo aumenta un kilo consumiendo 10 kilos de bellotas.
El científico Jeremy Rifkin dice que "más del 70% de los cereales y la soya que se producen en Estados Unidos se destina a la alimentación del ganado, y en su mayor parte a la del ganado vacuno".

Impuestos como a la gasolina
Gente para el Tratamiento Ético de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) ha iniciado una campaña en los Estados Unidos para que el gobierno de ese país cree un impuesto a la carne, similar al que tiene el tabaco, el alcohol o la gasolina. El objetivo, desincentivar el consumo de carne y por tanto la afectación al clima del planeta.
El impuesto propuesto es de unos 20 centavos de dólar por kilo de carne que calculan podría ser de 20 dólares al año por cada adulto. Lo recaudado sería para promover el vegetarianismo como un estilo de vida más saludable para la persona y el planeta.
Con esta medida esta organización calcula que podría alcanzar el objetivo de reducir en un décimo el consumo de carne en el mundo en 2050.

SOBRE EL METANO
Hace poco el alcalde de la ciudad alemana de Karlsruhe llegó hasta Arequipa para comprar la basura de los botaderos. El objetivo es utilizarla para un proceso simple que permita quemar el metano que libera la basura, y así no llegue a la atmósfera y destruya el ozono generando el efecto invernadero.
De esa manera los países industrializados que no han logrado cumplir con su cuota de reducción de sus gases de efecto invernadero buscan reducir las emisiones en otros puntos del planeta.
Pero los rumiantes, con sus cuatro estómagos, producen fermentaciones que luego expulsan como ventosidades cargados de metano, un gas con 20 veces más potencial de calentamiento que el CO2.
(*) Con información de publicaciones españolas especializadas .y medios electrónicos.