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4.16.2013

CAMBIO CLIMATICO Y LA SALUD DE LAS FUENTES HIDRICAS



—Robert Elman, St. Louis, MO
El calentamiento climático va a causar sin duda muchas clases de problemas (y verdaderamente ya lo está haciendo), y los ríos pueden ser la formación geográfica más duramente afectada, dada la mayor probabilidad de sequías, inundaciones, y la expansión asociadas de enfermedades acuáticas.
Por un lado, los ríos ya están comenzando a perder la cantidad de agua que acanalan. Un estudio de 2009 del Centro Nacional para Investigación Atmosférica (NCAR) encontró que el volumen de agua en el Río Columbia en el Noroeste pacífico disminuyó 14 por ciento desde los años cincuenta. Esta tendencia es semejante en todos los ríos importantes del mundo.

“Muchas comunidades verán sus suministros de agua encogerse a medida que las temperaturas suben y las pautas de precipitación cambian,” reporta el grupo no comercial American Rivers, agregando que un incremento fuerte en tormentas severas degradará la calidad de agua y aumentará el riesgo de inundaciones catastróficas. “Los cambios en las fechas y ubicación de la precipitación, en combinación con niveles crecientes de contaminación de agua estresarán los ecosistemas y amenazarán la supervivencia de muchas especies de pez y fauna”. Estos cambios tendrán impactos dramáticos, amenazando la salud, debilitando economías y disminuyendo la calidad de vida en muchos lugares. En EEUU, el número de tormentas con precipitación extrema ha aumentado un 24 por ciento desde fines de los años 1940— y se espera que esta tendencia se siga acrecentando.
Otro impacto seguro en los ríos es mayor contaminación a medida que tormentas más frecuentes y poderosas aumentan el escorrentío de áreas urbanas y agrícolas que contienen abonos, pesticidas, sustancias químicas y aceite para motores. “En las comunidades más viejas donde el agua de tormentas y residuales se transportan juntas en una cañería, las tormentas fuertes pueden agobiar el sistema y enviar aguas negras y de tormenta contaminadas a corrientes y ríos,” dice American Rivers. “Estos desbordamientos de alcantarillas pasarán a ser más frecuentes a medida que también aumente la frecuencia de tormentas”.

Los niveles más bajos del agua y las temperaturas crecientes complican los problemas causados por más escorrentío. “Las sequías más frecuentes y los cambios en las pautas de precipitación reducen los niveles de agua en ríos, lagos y corrientes, dejando menos agua para diluir contaminantes,” dice el grupo. “Las temperaturas más altas causan brotes de alga más frecuentes y reducen los niveles disueltos de oxígeno, lo que puede causar matanzas de peces y hacer daño serio a los ecosistemas”.
American Rivers indica que la salud de nuestros ríos ante el calentamiento gradual dependerá en gran parte de la preparación de la comunidad. Los municipios que no prestan atención a la infraestructura vieja y en deterioro “experimentarán aumentos más grandes en escorrentíos de agua de tormenta y desbordes de alcantarillado”. Y las comunidades que han dañado sus pantanos,  bosques,  corrientes y ríos tendrán menos defensas naturales para protegerse contra los efectos del cambio de clima.

Podemos hacer mucho para proteger los ríos aparte de reducir nuestras huellas de carbón. American Rivers está promoviendo la infraestructura verde—un enfoque a la gestión del agua que protege, restaura o imita el ciclo natural del agua—como la manera de reforzar la salud de los ríos. “Significa plantar árboles y restaurar pantanos en vez de construir una nueva planta de tratamiento de agua. Significa escoger eficiencia de agua en vez de la construcción de una nueva represa. Significa restaurar las llanuras aluviales en ves de construir diques más altos”.
CONTACTOS: NCARAmerican Rivers.